Un Viajero no es un Turista. Al menos así lo afirman quienes sienten el viaje como una experiencia que les permite conocer otros lugares y modos de vida (viajeros) y no únicamente una estancia vacacional. Existen diferencias entre ambos tipos de consumo que van haciéndose cada vez más evidentes. El diario La Vanguardia publicaba el pasado mes un artículo sobre el turismo del inmediato futuro que no hace más que confirmar esas diferencias. ¿Cuáles? El concepto «Viajero» se corresponde con un target de nivel económico y cultural medio/medio-alto que exige experiencias, diferenciarse, vivir plenamente en el destino de su viaje. El Viajero quiere conocer previamente toda la información que exista en la Red sobre el destino elegido, visualizar en su ordenador, en el tablet o en el móvil las Experiencias que se le ofrecen y no únicamente los precios, características del alojamiento o transportes. El viajero quiere emociones y conocer el modo de vida de quienes viven en ese lugar, su historia, la naturaleza e -importante- participar en ese relato de vida, tener una experiencia, convivir en alguna medida con quienes allí viven. Viajar va asociado a Emoción, a Experiencia. Como señala el artículo de La Vanguardia » la demanda de experiencias dominará incluso por encima del destino en sí. Se impondrá un perfil de viajero que buscará vivir los destinos y no visitarlos, personas que no se desplazarán para desconectarse del mundo, sino para conectarse a él. Un panorama en el que los países que sean capaces de aportar el valor añadido de la experiencia, de convertir un viaje en único e irrepetible, cogerán relevancia por encima de los demás.»
Cubrir las demandas de los viajeros significa que no es suficiente con la presencia on line de los negocios turísticos y un posicionamiento adecuado en las Redes. Primero hay que crear, diseñar las experiencias que se ofrecerán al viajero y después mostrarlas adecuadamente a través de formatos audiovisuales y bajo una idea clara de comunicación. Siempre lo decimos, hay que contar, mostrar, relatar y no simplemente estar.
Y en este escenario, ¿cuál es el futuro del turista convencional?

